La alimentación es la principal fuente de energía del cuerpo humano, y como corredor es necesario consumir lo adecuado para lograr un desempeño óptimo. Una buena nutrición e hidratación serán la clave para mejorar tu entrenamiento y que cuando sea el gran día, llegues a la meta sin ningún problema.

Se debe tener una dieta balanceada, cada grupo aporta nutrientes esenciales para el ser humano por lo que es recomendable comer al menos un alimento de cada grupo en cada comida que se hace al día como: carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales.

Los carbohidratos son la principal fuente de energía para los atletas y su ingesta debe ser alrededor de un 60% o 70%, de los alimentos más recomendables de este grupo son: pastas de grano entero, arroz al vapor o hervido, frutas, vegetales, y panes de grano entero.

Por otro lado las proteínas son utilizadas para reparar algunas lesiones en el tejido que fueron dañadas durante el entrenamiento, este grupo debe abarcar un 15 o 20% en nuestra alimentación diaria, es importante que sean bajas en grasa y colesterol, lo mejor es elegir carnes magras, pescado, lácteos, pollo, granos enteros y frijoles.

No pueden faltar las vitaminas y minerales, ya que estimulan el funcionamiento del sistema inmunológico, y es preferible si éstas se obtienen de los alimentos que de suplementos vitamínicos. La vitamina A ayuda a la vista y la encontramos en leche, zanahorias, tomates etc. Vitamina B en carne, pescado, plátano, entre otros. Vitamina C en la mayoría de las frutas, coliflor y papas, sin embargo éstas últimas se recomienda sean en pequeñas cantidades. Vitamina D, huevos, pescados azules, etc.

Los minerales son de suma importancia ya que el 4% de los tejidos humanos son material mineral. Podemos encontrar el fósforo en los mariscos, frutos secos, cereales integrales, etc. El magnesio en legumbres, verduras, higos y otros alimentos. El hierro en la yema del huevo, carne, sardinas, entre otros. El calcio en lácteos y el potasio en algunas frutas, principalmente el plátano.

Y sobre todo no se debe olvidar beber agua, antes y después de entrenar, es fundamental para evitar la deshidratación y mantener el rendimiento.